Crónica de Lovely Luna en la Sala Mambo

Posteado el 07. may, 2010 por Alma Cándida en Crónicas, General

El pasado miércoles 7 de abril, los coruñeses Xoel López (Deluxe) y Félix Arias (Guru Deva), más conocidos como Lovely Luna, aterrizaron sobre el pequeño escenario de la Sala Mambo dentro de la programación del Valladolid vive la música… en salas para presentarnos su tercer y último disco hasta la fecha, Chang Y Eng, trabajo que han editado de manera independiente.

Para esta gira de presentación contaron con Franny Glas como telonero, un joven uruguayo que sorprendió al reducido público que se había congregado en la sala con los limpios acordes de su guitarra, sus incisivas pero sutiles letras, y una dulce timidez que se fue evaporando a lo largo de su actuación. Sus canciones despertaron la misma fascinación dormida y el aire melancólico de los cantautores latinoamericanos del siglo pasado, pero con la frescura del pop. El tema con el que se despidió, ‘Emiliano y Juana’, por lo controvertido de su temática, arrancó una sonrisa a casi la totalidad de los asistentes.

Esta toma de contacto fue decisiva para crear un ambiente idóneo en el que se desenvolvieron a la perfección Lovely Luna sobre el escenario, acompañados, cómo no, por un gran percusionista como es Fernando Lamas. Sin mediar palabra con el público y aprovechando la atmósfera candente, comenzaron a tocar ‘Yo ya te conozco’, dando a conocer el porqué de su gran calidad musical: dos voces que se acoplan a la perfección, combinadas con melodías poco ornamentadas pero contundentes, creando un perfecto equilibrio sonoro con únicamente los recursos básicos. Música cruda, sencilla, pero tremendamente deliciosa.

Xoel y Félix enseguida supieron transmitir a las casi 50 personas que acudieron al concierto la complicidad gracias a la que hacen de su trabajo un arte. Y se fueron sucediendo temas como ‘Sola’, ‘Parando el tráfico’ o ‘Rosa’. La seguridad que sobre el escenario que muestra Xoel, se complementa con la serenidad de Félix, y ambos hicieron de este un concierto íntimo y familiar, a la vez que pasional y seguro, pero sobre todo muy personal.

A pesar de que el recinto estaba medio vacío, todo ese espacio que sobraba lo llenaron estos artistas con su espontaneidad y humor, que mantuvieron presentes hasta la última nota. El público, congregado en círculo alrededor del escenario como si de una hoguera se tratara, disfrutó de sus chistes, de las dotes de hombre orquesta de Xoel, de los desvaríos de ambos, y sobre todo, de su música.

Hubo tiempo para todo. Se pudieron escuchar tanto aires folk, como de muñeiras de su tierra. También la que es para Xoel su canción favorita: ‘Si no hay’. Sonaron más tema como ‘El tercer día de abril’, o ‘Chang y Eng’, canción que da nombre a su trabajo más reciente. También sonó ‘Llegó una carta’ a la que Félix subtituló ‘’melodía epistolar’’, lo cual dio pie a uno de los momentos más anecdóticos y divertidos de la, que fue in crescendo de principio a fin, tanto en a nivel musical como de complicidad y humor.

Y como colofón a tan memorable velada, el dúo se atrevió con la bossanova, despidiéndose con una gran versión de ‘A Tonga da Mironga do Kabulete’ en la que Xoel dio rienda suelta a la efusividad y fuerza que lleva dentro, tocando la guitarra detrás de su cabeza mientras se ponía de pie y bailaba poseído por el ritmo, ante las atónitas miradas de los allí presentes que quedamos sorprendidos de que esto no resultara pretencioso ni forzado, sino todo lo contrario. Durante varios minutos inyectaron a los asistentes con movimiento y bailable armonía.

Estos chicos demostraron al público vallisoletano que a veces menos es más. Al menos esa es la moraleja que yo he sacado de este concierto. Pero como dijo Félix ‘’este es un modo de explicarlo, hay muchos otros”.

Fotografías: Giuseppe (set completo del concierto aquí)

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