Crónica de Fuenteovejuna en el Teatro Zorrilla

Posteado el 28. Jun, 2010 por Max Verdie en Crónicas, General

Como ya anunciamos en esta agenda, estuvimos de visita en la misma Fuenteovejuna, el sábado cinco de junio.

Deslumbrante sería una palabra adecuada.

Superado el choque de oír a Lope de Vega pronunciado con acento cubano y encontrarse en el escenario soldados castristas, algodoneras y una bruja, todo empieza a cobrar sentido.

Luz, música, magia, brujería y un inconfundible sabor a cuba. Todo esto nos encontraremos en la, en esto todos estarán de acuerdo, inconfundible y original versión que Mefisto Teatro realiza de este clásico del teatro español.

Lo primero que llama la atención al espectador es la delicada puesta en escena y lo llamativo del vestuario, donde se mezclan historia, fantasía y la vieja Cuba, en un precario pero equilibrado todo coherente. Incluso la santería tiene su lugar en ese todo, aportando más magia aún a este espectáculo. La iluminación es también algo para mencionar aparte: sorprendente, mística y desde luego, arriesgada. Pero eficaz en su propuesta. No sólo no desmonta el conjunto, sino que lo aglutina, reforzando esa atmósfera irreal, ese hechizo casi tangible que empapa y embebe cada personaje. No deja de resultar curioso el paralelismo de la Fuenteovejuna de Lope con la actual Cuba. Pese a la brujería, la danza y la intención humorística, no pasa desapercibida la intención política de esta obra. Intención que no cae en ningún momento en el insulto, la caricatura o la denuncia. Elegante.

A destacar, un villano memorable, Vladimir Cruz en el papel del Comendador. Voraz, implacable y peligroso. Una bellísima Claudia López en el papel de Laurencia, más visceral, más orgánica, también memorable por la acertada combinación de dulzura, inocencia y sensualidad.

Sin embargo, en el elenco de actores brillaba, como suele hacerlo en esta obra el personaje del Alcalde, demostrando que la veteranía, siempre, es un grado. Dulce con su hija, furioso contra el comendador, conciliador con el pueblo, desgranando un abanido de emociones que rara vez se ven conjuntamente en un escenario de manos de un solo actor.

En resumen, si no le tienen miedo a las propuestas originales y arriesgadas que saben ser respetuosas con el original, si les gusta el son cubano y el aire a Caribe y desean derrocar a los villanos… acudan.

Porque…

… ¿quién mató al comendador?

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